Blade Runner

Blade Runner es una de las películas míticas del cine, que ha pasado de fracaso de público y crítica a título de culto e imprescindible en todas las listas en apenas 25 años. La esperada edición en DVD me ha llevado a recordar unas cuantas cosas sobre mi relación con esta película, así como las sensaciones provocadas por el disfrute una vez más de este título mítico.

En ningún caso este pretende ser un artículo sobre la película. Al fin y al cabo, es un título sobre el que han corrido ríos de tinta, y sería difícil aportar algo nuevo. Al fin y al cabo, el texto definitivo ya lo escribió Paul Sammon con su Futuro en Negro, recomendable para todo el que quiera saber algo sobre esta película. Una alternativa más barata (y más fácil de encontrar) sería Blade Runner de Miguel Ángel Prieto.

Mi Historia con Blade Runner

Debo confesar que no recuerdo cuando fue la primera vez que vi Blade Runner. Fue en la tele, claro, porque el año de su estreno (1982) era demasiado pequeño y mi padre me llevó a ver otra de las películas del año: E.T., más adecuada para mi edad de entonces. Además, tampoco habría que olvidar que la película de Ridley Scott no fue precisamente un éxito en su estreno.

Investigando un poco, y tirando de algunos recuerdos, llego a la conclusión de que probablemente viera Blade Runner en la primera emisión de la película que se hizo en RTVE, en Noviembre del 1988. Creo recordar que en aquella época fue todo un “acontecimiento” el estreno de un título así, y que un compañero de clase me recomendó que no me la perdiera. Por suerte, le hice caso. Me gustaría poder contar que tuve una especie de revelación, o de epifanía, con esta película, pero tampoco fue así. Es cierto que me gustó, y me gustó mucho, pero nada más. Supongo que me llamaron la atención la excelente recreación del Los Angeles del futuro (uno de los puntos fuertes indiscutibles de la película), pero sin dejar de lado la historia detectivesca que había detrás, con sus antiheroicos protagonistas.

El libro de Dick, ¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas? lo leí en 1991 (esto lo sé porque es el año de la edición de mi ejemplar, no por mi memoria). La verdad es que no me impresionó, incluso diría que no me gustó demasiado. No sé si se debe a que no se parecía demasiado a la idea que yo me había hecho a partir de la película, o a que Philip K. Dick es un autor que no acaba de llegarme (aunque digo esto habiendo leído sólo un par de novelas suyas: Dick sigue siendo una de mis asignaturas pendientes).

En 1992 se estrenaría el Director’s Cut. Entonces fue cuando empecé a oir hablar de los problemas que había tenido Ridley Scott durante la producción, y de que la versión estrenada no era su preferida y, en fin, toda la historia que los aficionados conocemos bien hoy en día. Este montaje sí que pude verlo en el cine, en concreto en el desaparecido cine Tyris (hoy convertido en un ultramoderno spa urbano). Supongo que no debió ser un estreno muy masivo: al fin y al cabo era una película de 10 años atrás, y encima en VO subtitulada (algo que es toda una rareza en según y que ciudades, y más entonces).

Otra confesión: en ningún momento me planteé viendo este nuevo montaje la posibilidad de que Deckard fuese un Replicante. No sé si es porque las pistas eran demasiado sutiles para mi mente juvenil (acaba de entrar en la mayoría de edad), o porque tenía demasiado asimilada la primera versión, en la que Deckard es “sólo” un detective menos humano que sus presas.

Probablemente ese mismo año es cuando adquiero mi primera copia de la película en formato doméstico. Se trataba del primer número de un coleccionable de Salvat dedicado al cine fantástico, con cuya primera entrega venían los VHSs de Blade Runner y 2001 (menudo par de joyas…). Se trataba del montaje original, claro: el montaje del director lo tengo grabado de su emisión en Canal+ (supongo que un par de años después). Curiosamente, está doblado (recordemos que en cines se estrenó sólo en VO), y juraría que tiene más “voz en off” de la que debería, por lo que se convertiría en un curioso montaje alternativo. De todas formas, esto tendría que comprobarlo cuidadosamente comparando versiones: no es cuestión de ir lanzando rumores acerca de la existencia de otra versión de la película.

A finales de 1997 se lanza el videojuego basado en la película, que creo recordar fue bastante revolucionario para la época. Nunca he sido muy aficionado a los videojuegos, pero como buen aficionado de la película, este me lo compré y lo jugué. Probablemente en esa época sería cuando oiría hablar por primera vez de la posibilidad de que Deckard sea un Replicante.

El siguiente paso, el de tener Blade Runner en DVD, tardaría más de lo esperado. A pesar de la implantación del formato, esta era una de esas películas míticas que faltaban por aparecer en DVD (una vez publicadas las trilogías de Indiana Jones y de Star Wars, que también se hicieron de rogar). Existía una versión bastante floja del Director’s Cut, sin material adicional y escasa calidad audiovisual, y el año pasado salió una versión restaurada de ese mismo montaje, pero era un simple aperitivo del lanzamiento estrella de 2007 en DVD: la edición definitiva de Blade Runner coincidiendo con su 25º Aniversario. Me negué a comprar las versiones anteriores, pero esta no podía dejarla pasar.

El DVD

Estamos ante una de las ediciones en DVD más completas que pueden encontrarse en el mercado, aunque habría unas cuantas cosas que criticar acerca de la política comercial de Warner.

La edición cuenta con un total de 5 discos, en los que se recogen nada menos que 5 montajes alternativos de la película. El Montaje Definitivo es una nueva versión de la película supervisada por Ridley Scott. Básicamente, se trata del mismo montaje que el Director’s Cut de 1992 (también incluido), con mejoras tanto respecto a la calidad audiovisual como para eliminar algunas incongruencias y defectos de la película.

Los que preferimos el Montaje Original también disponemos de él, tanto en su versión Americana como en la Internacional (un poco más violenta). Estos montajes (así como el Director’s Cut) tienen una calidad audiovisual bastante buena, aunque no tanto como la versión Definitiva. Como punto a favor hay que señalar que en todos los montajes se ha incluido el doblaje castellano original y que para las nuevas escenas del Montaje Definitivo se ha contado con los mismos actores de doblaje. Finalmente, se incluye como curiosidad un Workprint, una de las primeras copias de trabajo de la película.

La película cuenta con abundantísimo material extra de todo tipo, sumando en total alrededor de las 7 horas. Tenemos desde un completo documental detallando toda la producción de la película hasta escenas eliminadas o extendidas, pasando por material promocional o dedicado al proceso de restauración de la película. El punto negro respecto a los extras es el habitual de las ediciones de Warner: la no subtitulación de los audiocomentarios. En este caso, son un total de 4 los audiocomentarios que no podremos disfrutar si no tenemos un buen nivel de inglés.

La película salió publicada a finales de 2007 en España en una completa (y limitada) edición para coleccionistas, presentada en un maletín de plástico metalizado y con diverso material adicional: una reproducción de una carta de Ridley Scott, una imagen lenticular de la película (esas que parece que se muevan según les dé la luz), unas láminas de bocetos e imágenes de la película, un unicornio de plástico simulando la figura de origami de Gaff, y una pequeña reproducción de un spinner (los “coches voladores” de la película).

Sin duda, una presentación impresionante y que los más aficionados atesoraremos en nuestras colecciones. Hay que agradecer a Warner que haya traido esa misma presentación (cosa que no ha hecho en la mayor parte de Europa). Por desgracia, mientras en el resto de Europa (y del mundo) salían varias ediciones a la vez (de 2 y 5 discos), en España sólo salía el maletín, sin que se supiera si iban a salir las otras versiones (Oficialmente: las leyes del mercado dicen que acabarán saliendo mientras sea negocio). Así, bastante gente que quería la película pero no estaba dispuesta a gastarse el dinero que valía la edición coleccionista (o no la encontraba, pues ha sido bastante limitada) acababa comprando algunas de las ediciones en tiendas on-line del Reino Unido, pues la edición que se comercializaba allí es exactamente la misma que aquí (doblajes incluidos).

Una vez agotados los maletines, Warner ha anunciado la aparición de una caja metálica con los mismos discos y algunos de los “regalos” del maletín (y a prácticamente el mismo precio). Eso sí, en exclusiva para una tienda on-line, y sin que se sepa aún si van a salir ediciones más económicas. En conclusión, muy bien para Warner por traernos estas presentaciones, pero muy mal por la forma de sacar el material al mercado y por la poca información (y respeto) hacia los clientes.

La Película y sus Montajes

De momento, sólo he visto el nuevo montaje, el Montaje Definitivo de la película. Lo cierto es que no aporta realmente mucho más de lo que ya habíamos visto en versiones anteriores, y podríamos considerarlo simplemente como la versión “mejorada” del montaje del director del 1992 (que queda “obsoleto” existiendo este). El trabajo de restauración que se ha hecho es excelente y se ve casi tan bien como una película de este mismo año. De hecho, creo que es esta vez la primera que he podido ver el famoso “brillo de ojos” que tienen los Replicantes. La estupenda calidad de imagen permite disfrutar como nunca del excelente diseño de producción y efectos visuales con que cuenta la película. Por otra parte, los cambios que se han hecho a la película son prácticamente imperceptibles, y en muchos casos sólo te das cuenta al ver el sorprendente documental donde se explican algunas de las “mejoras” que se han hecho (como poner la cara de Joanna Cassidy en vez de la de la especialista cuando atraviesa los cristales, o usar la boca de un hijo de Harrison Ford para sincronizar el movimiento de los labios con el diálogo).

De todas formas, para mí lo importante de este pack es la existencia del Montaje Original en el disco 3, pues es mi montaje preferido (Aparte de que, por una cuestión de manía personal, me gusta tener las cosas tal y como se estrenaron). Esa es la película, con ese montaje, que se convirtió en una de mis películas preferidas. Es muy de agradecer que, aunque Scott considere como “bueno” su último montaje, nos dé la oportunidad de disfrutar de los otros.

La voz en off de Deckard me parece imprescindible para darle ese tono noir que tiene toda la película. Puedo entender que en ocasiones resulte un poco cargante (aunque no es mi caso), y lo cierto es que en muchas de las escenas eliminadas la voz en off tiene un contenido bastante flojo (así pues, bien eliminadas están). Sin embargo, en la película me parece básica para entender la evolución del personaje de Deckard. Por otra parte, como esta es la primera versión que vi, es como si la echara en falta en los otros montajes y, en cierto modo, la recuerdo en mi interior y “oigo” lo que Deckard está pensando aunque Ridley Scott no me lo quiera mostrar. Además, me da la sensación de que el montaje del director sería demasiado críptico para un espectador “virgen” que no hubiera visto antes esta otra versión.

Otro punto vital en la diferencia de montajes sería lo del final feliz: es cierto que siempre me ha chirriado un poco esa parte, aunque tampoco me molestaba especialmente. En todo caso, su eliminación es una de las cosas que me gustan del montaje del 92: prefiero como final el ascensor cerrándose a la excursión por el campo.

En cuanto a si Deckard es o no es un Replicante… es algo que podría estar discutiéndose hasta el final de los tiempos, y no se llegaría a una conclusión definitiva. En mi opinión, esa es una de las grandezas de la película: cualquiera de las explicaciones es posible y cada espectador puede escoger la que prefiera (aunque cada uno de los dos montajes le “oriente” más hacia una u otra hipótesis). Para mi Deckard nunca ha sido un Replicante: si Deckard es un Replicante esto se convierte en simplemente una sorpresa, un giro final a lo Sexto Sentido, y pierde buena parte de la profundidad filosófica. Vale: es otro Replicante que ignora su naturaleza y que ha sido puesto a cazar a otros Replicantes, ¿y qué?. Pero si Deckard es un ser humano, la película nos dice mucho más sobre la naturaleza las personas y nos da más motivos de reflexión. En ese caso, Deckard es un humano deshumanizado, mientras que sus presas son seres artificiales con mucha más humanidad que los seres “naturales”. Sólo al final, tras el tremendo monólogo de Roy Batty, Deckard se plantea su naturaleza como ser humano (sí, subrayado por la voz en off).

Y es que Blade Runner es una película con varias capas, de simple aventura futurista a relato existencial, de recreación de un futuro posible a reflexión sobre la humanidad. En todo caso, imprescindible.

La Brújula Dorada

Esta película es la primera de la que pretende ser la nueva trilogía fantástica que dé beneficios a New Line Cinema, después del bombazo conseguido con El Señor de los Anillos. De hecho, la campaña de publicidad ha estado relacionando directamente y sin ninguna vergüenza ambas series de películas. La producción de La Brújula Dorada no parece haber sido fácil. Cuando Chris Weitz fue elegido director, descartó el guión que ya había sido escrito para ocuparse él mismo de la escritura. Después, abandonó el proyecto y fue sustituido por otro director, que también lo abandonaría por diferencias creativas con el estudio, con lo que acabó regresando Weitz. El estudio también parece haber impuesto varios actores, como en el caso de Christopher Lee o Ian McKellen (como la voz de Iorek Byrnison). De nuevo, parece un intento de enlazar esta película con anteriores éxitos del estudio...

Además, la película tiene detrás todo el tema de la controversia religiosa que acompaña a los libros. La trilogía de Philip Pullman siempre ha sido considerada una obra anti – religiosa o, directamente, anti – cristiana, por su representación de una iglesia católica ficticia dogmática e inmovilista, y por su tratamiento de temas religiosos. De hecho, en muchas ocasiones han sido presentados como una especie de "anti–Narnia" (por las lecturas cristianas que pueden hacerse de los libros de C.S. Lewis). En esta primera adaptación al cine todos estos temas no se referencian directamente. Es cierto que en el propio libro del que parte la película eran menos importantes, pero da que pensar acerca de las próximas películas, donde es un tema que debería ser cada vez más importante. Curiosamente, Pullman ha dado su voto de confianza a la película, al contrario que muchos de los aficionados de su trilogía. La razón de esta suavización está clara: el estudio tenía miedo de que las presiones de grupos fundamentalistas hicieran fracasar la película en las taquillas de Estados Unidos. De todas formas, no se han librado de la polémica ya que varios de estos grupos han criticado la película a priori por estar relacionada con esos libros ateos y promover entre los niños su lectura. El estudio debería haber estado más listo, y también más valiente, y haber aprovechado la polémica (viendo lo sucedido con casos como El Código Da Vinci o, en menor medida, el propio Harry Potter), promoviendo una adaptación más fiel. La controversia hubiera sido más o menos la misma, y al menos hubieran ganado puntos por fidelidad entre los aficionados a la novela. Claro, que entonces hubiera sido más difícil publicitar la película como un simple producto infantil.

En general, la adaptación de la película es un trabajo bastante fiel, aunque se han dejado fuera algunos de los últimos capítulos del libro, que se verán al inicio de la próxima película (y, de hecho, algunas escenas han podido verse en los trailers). Esta es una decisión un tanto discutible, ya que la película no es especialmente larga, y así queda con un final totalmente anticlimático, más parecido a un “continuará” televisivo que al final de una película. Por otro lado, muchas partes de la historia resultan un tanto confusas y se pasa atropelladamente de una situación a otra sin que queden muy claros los motivos. De nuevo (y ese es un defecto muy habitual últimamente), los lectores de la novela se enterarán más de lo que sucede que los que no conozcan el material de origen, y eso que esta parecía en principio la novela más fácil de adaptar de la trilogía. Quizá lo peor sea que da la sensación de que se ha optado por eliminar elementos que podían ser duros o crueles para dirigir la película hacia un público infantil. Por cierto, la traducción al castellano de varios términos importantes ha ignorado totalmente lo establecido en la traducción de las novelas.

La dirección de Chris Weitz resulta bastante plana e impersonal, y bastante mejorable en muchas partes. Esto puede ser achacable tanto a su inexperiencia (sólo ha dirigido antes las comedias Down to Earth y Un Niño Grande) como a los problemas de su participación y dedicación al proyecto. Puede que tuviera razón cuando abandonó el proyecto pensando que no estaba a la altura. En general, ni como director ni como guionista consigue generar demasiada emoción, quedándole una película un tanto fría y desangelada. El ritmo también es bastante mejorable, con repeticiones excesivas de algunas situaciones y demasiadas explicaciones dadas por los personajes (saltándose la vieja máxima de muestra algo, no lo cuentes). La banda sonora de Alexander Desplat (The Queen), joven compositor en alza, tampoco aporta gran cosa al resultado final.

El papel principal de Lyra Belacqua supone el estreno como actriz de la niña Dakota Blue Richards, que realiza un trabajo correcto, aunque a su personaje le falta un poco de desarrollo. Del resto del reparto, destaca especialmente Nicole Kidman, que es la que tiene mayor protagonismo, así como un personaje que le permite un mayor lucimiento. La presencia de Daniel Craig es bastante secundaria (a pesar de haber visto aumentado su papel de Lord Asriel respecto al libro), al igual que sucede con Eva Green, que interpreta a la bruja Serafina Pekkala. El resto de los actores, incluyendo las voces de Freddie Highmore (Descubriendo Nunca Jamás), Ian McKellen, Kristin Scott Thomas o Kathy Bates, tienen papeles bastante más secundarios.

De todas formas, el mayor fuerte de la película es la lograda recreación de la Tierra alternativa en que transcurre la acción, especialmente en ese Oxford y esa Inglaterra del principio, a mitad de camino entre lo real y lo mágico, con toques de steampunk. En todo caso, da la sensación de que un director más hábil le podía haber sacado más partido a este elemento. Los imprescindibles efectos especiales son correctos, centrándose sobre todo en la recreación de los acompañantes en forma de animal de los personajes humanos y en los osos polares, con lo que aparecen algunos problemas cuando se trata de generar pelaje por ordenador.

En conclusión, La Brújula Dorada es una correcta adaptación, que como película resulta más bien decepcionante, a pesar de su excelente ambientación y el buen trabajo de los actores, sobre todo porque es muy evidente que sólo es la primera parte de una historia más larga y que sólo podrá juzgarse correctamente cuando se tenga una visión de conjunto. Tampoco está muy definido cual es el público al que se dirige. Aunque los libros de Pullman parecen orientados a un público juvenil (que no infantil), lo cierto es que tienen bastantes lecturas que los hacen interesantes para los adultos. En cambio, la película se queda en una incómoda tierra de nadie: los niños la encontrarán compleja y aburrida en muchas partes, mientras que para los adultos puede plantear elementos interesantes, pero diluidos por un tono demasiado infantil. Además, la frialdad que transmite (y no es culpa de los helados escenarios en que transcurre buena parte de la historia) no ayuda a implicarse en la película, a la que le falta algo de verdadera emoción. La suerte que tiene esta película es que no tiene competencia para convertirse en el título de estas Navidades, porque si hubiese tenido que competir con un Potter o incluso con una Narnia, lo hubiera pasado bastante mal.

Beowulf

El gran poema épico de la lengua inglesa (más o menos equivalente en importancia a lo que es el Cantar de Mío Cid para la lengua castellana) ha sido adaptado varias veces al cine recientemente. En 1999 fue una extraña película protagonizada por Christopher Lambert que con resultados bastante lamentables le daba a la historia una ambientación cercana a la ciencia ficción. Ese mismo año, El Guerrero Número 13 adaptaba una novela de Michael Crichton que daba su propia versión de la historia, con resultados mucho mejores. Y hace un par de años, Beowulf & Grendel, protagonizada por Gerard Butler, daba un enfoque más realista a la leyenda en esta pequeña película.

Para su versión del poema, Robert Zemeckis ha utilizado las técnicas que empleó para su anterior trabajo, Polar Express, realizando una película de animación por ordenador empleando captura de movimientos. Es decir, la actuación de los actores se recoge en el ordenador mediante un traje lleno de sensores, así como la expresividad de sus rostros (también sembrados de pequeñas pelotitas reflectantes para detectar sus movimientos). Después el director y los animadores pueden emplear toda esta información para disponer los modelos en 3D de los personajes en escenarios también virtuales y realizar cualquier movimiento de cámara que pueda imaginarse.

Los personajes animados, al menos en su mayor parte, se parecen a sus contrapartidas originales (a las que también dan voz), quizá con la excepción del protagonista, Ray Winstone, que se ha ahorrado horas y horas de gimnasio para disponer de un físico perfecto (aunque el propio Winstone, de 50 años, afirma que su personaje se parece a él cuando tenía 18 años…). Puede discutirse la necesidad de realizar así la película, cuando podría haberse hecho algo similar a 300 y emplear directamente a los actores reales en entornos virtuales. La razón que se ha dado es que de esta manera el director dispone de total control y flexibilidad, algo que no podría tener de otra forma. También es de suponer que es más fácil poder crear luego tanto la versión normal como la tridimensional, y desaparecen los problemas de integración de elementos reales en escenarios virtuales.

Quizá el principal problema de la película, en su apartado técnico, venga de su planteamiento para ser vista y disfrutada en cines capaces de proyectarla con su novedoso sistema tridimensional (que emplea una tecnología y unas gafas más avanzadas que las clásicas gafas azules y rojas). Esto hace que en un cine tradicional esa espectacularidad se pierda y que en varias escenas se note excesivamente que están diseñadas para ser vistas en 3D (como sucede con la de la lanza). Al menos no es tan grave como era de esperar tras haber visto Polar Express y sus interminables recorridos del tren en plan montaña rusa. Así pues, parece que es recomendable ver la película en un cine preparado para la proyección en 3D, pero por desgracia son pocos y la mayor parte del público nos tenemos que conformar con el formato tradicional.

Siguiendo con las inevitables comparaciones con Polar Express, hay que reconocer que en esta nueva película los personajes parecen más reales y expresivos que en aquella: es obvio que la técnica avanza. Por otra parte, hay algunos momentos (escasos) en los que la expresividad de algún personaje no está del todo lograda, y quizá hubiera sido conveniente “corregirla” empleando técnicas de animación por ordenador tradicional (o, si se ha hecho así, habría que haberlo hecho mejor). Aún así, sigue habiendo una cierta sensación de “frialdad” en los personajes, aunque quizá se deba a que inconscientemente sabemos que no son reales (otros casos similares, como Gollum o Davy Jones, resultan más creíbles, pero quizá se deba a su integración en un entorno real). En todo caso, es difícil hablar de la calidad de las actuaciones y de las voces, habiéndola visto doblada, tampoco puede decirse mucho. En todo caso, es de agradecer que la mayoría de los actores (además de Winstone, completan el reparto Anthony Hopkins, Angelina Jolie, Robin Wright Penn, John Malkovich y Brendan Gleeson) tengan sus voces habituales de doblaje y no se haya contratado a “famosetes” de medio pelo como es tristemente habitual en otras películas de animación (claro, que esta tampoco sería la típica película de animación…)

Porque en efecto, esta no es una película de animación familiar y para todos los públicos: nada que ver con el cuento infantil navideño que era Polar Express. Además de alusiones sexuales y desnudos (aunque con bastante grado de “Austinpowerismo”, como lo ha llamado el crítico Roger Ebert), la película cuenta una historia violenta y sangrienta, y no se limita demasiado a la hora de mostrar sus aspectos más brutales.

El guión sigue bastante literalmente la historia del poema original, aunque se trata de una interpretación moderna realizada por el guionista Roger Avary (colaborador de Tarantino en el guión de Pulp Fiction y autor del de Silent Hill) y el escritor Neil Gaiman (cuya novela Stardust hemos podido ver recientemente también adaptada al cine). Como era de esperar en esta modernización de la historia, se busca dar algo más de profundidad psicológica al protagonista: Beowulf no es un héroe perfecto, sino un hombre con defectos y debilidades. Igualmente, Grendel y su madre no son únicamente monstruos a eliminar por el guerrero, y la película insinúa razones para que el espectador empatice con ellos. Aún así, esto son sólo unos apuntes: el guión de la historia no deja de ser una secuencia de escenas de acción y combate espectaculares, sin mucha más profundidad detrás. Al fin y al cabo, la historia de Beowulf no deja de ser la historia vista mil veces del guerrero que se enfrenta al monstruo, y eso es lo que hace en la película (varias veces…)

El habitual colaborador de Zemeckis, Alan Silvestri se ocupa de la banda sonora. Se trata de un trabajo espectacular de tonos épicos, que recuerda en ocasiones por su estilo a la música que compuso para Van Helsing, y acompaña a la perfección con su fuerza y grandilocuencia a lo que se ve en pantalla.

Beowulf es una película espectacular, y es de suponer que lo es todavía más si se puede ver en 3D, siguiendo con la tendencia de atraer al espectador a las salas de cine ofreciendo el más difícil todavía y el máximo espectáculo. Con una duración inferior a las dos horas, y con contínuas escenas trepidantes, el ritmo no decae en ningún momento. Eso sí, la película no cuenta una historia especialmente original ni sorprendente. Así, Beowulf resulta muy entretenida, pero no resulta memorable ni revolucionaria, ni en el apartado técnico ni en lo que se refiere al contenido. Quizá lo más destacable sea el enfoque sangriento y más adulto tratándose de una superproducción de animación, y es poco probable que un título pase a la historia del cine por eso.