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Spiderman 3

Con un despliegue publicitario impresionante se acaba de estrenar Spiderman 3, la tercera parte de la que probablemente sea la saga cinematográfica de superhéroes más exitosa de la actualidad. Sam Raimi continúa la línea y el estilo que inició en la primera entrega hace cinco años. Así, los que sólo quieran acción ilimitada probablemente se vean defraudados, pues Raimi sigue centrando buena parte del metraje en los problemas de Peter Parker, en este caso motivados principalmente por su torpeza a la hora de mantener una relación sentimental con Mary Jane Watson.

De todas formas, Raimi ha querido acabar de manera apoteósica, por lo que la película cuenta con nada menos que tres villanos en vez de uno. Esto hace que la película también sea la de mayor duración de las tres: 140 minutos frente a las dos horas de entregas anteriores. La duda estaba en contemplar si el director conseguiría que la película no se le fuera de las manos con tanto rival para Spiderman. Parece que lo consigue, pero a duras penas... Inevitablemente, los nuevos personajes están peor desarrollados que sus contrapartidas en películas anteriores. Así, El Hombre de Arena resulta algo más interesante de lo que parecía a priori, pero es poco más que una excusa para dar espectáculo (además de relacionarlo con Spiderman de forma un poco discutible). El personaje más esperado por la afición, Veneno, da la sensación de estar bastante desaprovechado, así como toda la trama del simbionte: ambos podrían haber dado para toda una película propia. Probablemente se deba a que Raimi nunca estuvo muy interesado por incluirlo y es casi una imposición de los productores. El verdadero antagonista de Spiderman acaba siendo el Duende, ya que la rivalidad entre héroe y villano se ha estado desarrollando a lo largo de las tres películas. El diseño de este personaje, convertido en una especie de ninja surfero hi-tech (con toques de Batman) sin duda no gustará a los aficionados más puristas de los comics, pero resulta bastante espectacular y eficaz.

Es una pena que no se haya dedicado más tiempo a los nuevos personajes (en especial, a Veneno), sobre todo teniendo en cuenta que la película pierde bastante tiempo en dos cosas que parecen un poco fuera de lugar. Lo primero son los "momentos musicales" provocados por la carrera sobre el escenario de Mary Jane Watson: a veces da la sensación de que Raimi está deseando rodar un musical. Pero esto es lo menos grave. En general, el director ha incluído muy bien los momentos de humor en las tres películas, pero en esta llega un momento hacia el final de la película en que se le va la mano y vemos unos momentos que dan un poco de vergüenza ajena.

Las secuencias de acción han ido aumentando en espectacularidad en cada película, y esta última no podía ser una excepción. De hecho, el final de la película es algo que creo hasta ahora no se había visto en una película de superhéroes. Estas escenas se apoyan en unos excelentes efectos visuales, que también tienen la ventaja de emplearse en secuencias nocturnas (y protagonizadas por personajes de colores oscuros), por no hablar de la experiencia del equipo. Para la banda sonora no ha regresado Danny Elfman (por diferencias creativas con Raimi en la segunda parte), aunque sus temas para el personaje (no muy pegadizos, pero ya asociados a él) han sido empleados por Christopher Young (Ghost Rider) para ambientar de manera correcta la película.

El actor protagonista, Tobey Maguire sigue demostrando que es tremendamente inexpresivo, lo que hace poco comprensible el empeño de desenmascararlo en las escenas en que es Spiderman: expresa casi lo mismo con máscara que sin ella. Se suponía que la película nos iba a mostrar el lado oscuro de Spiderman, pero entre un guión que no favorece esa parte de la historia, y que Maguire se limita a echarse el flequillo sobre la frente cuando es "malo", nunca vemos esa oscuridad en Peter Parker. Kirsten Dunst hace un trabajo mejor, y probablemente sea la más destacada del reparto principal. James Franco sigue en su línea, adecuada para el personaje y poco más. Thomas Haden Church como el Hombre de Arena, y Topher Grace como Eddie Brock están correctos (mejor el primero que el segundo) pero no tienen mucho tiempo para lucirse. La Gwen Stacy que interpreta Bryce Dallas Howard parece poco más que un guiño a los fans, ya que su personaje apenas tiene relevancia (y lo mismo puede decirse de su padre). De nuevo, los mejores momentos de comedia los proporciona un estupendo J.K. Simmons en su papel de J.J. Jameson.

Spiderman 3 es un correcto cierre para la trilogía, aunque hubiera sido mejor película si no se hubiera planteado como tal. A la trama de la película propiamente dicha (que podría ser la del simbionte), se le suma el cierre de arcos argumentales planteados en las entregas anteriores (el Duende, en cierto modo el Hombre de Arena, la relación Peter – Mary Jane). Al querer meter tanto elemento en el guión, este se resiente un poco, y no consigue quitar el puesto de mejor película de la trilogía a la segunda parte. Lo que no se le puede negar a la película es que es un perfecto entretenimiento para todos los públicos, y que su mayor duración no la hace más pesada. Aunque ya se sabe que habrá una cuarta película (¿podría ser de otra forma?), en esta hay una cierta sensación de final de un ciclo, aunque los últimos rumores dicen que para la próxima película (que podría tratar de Matanza, el Lagarto y la Gata Negra) podrían volver Raimi y, posiblemente, los actores protagonistas.

Como trilogía, el trabajo de Raimi es destacable por dotar de una coherencia interna a la serie que pocas veces se ve, dejando aparte los cameos de Bruce Campbell (en esta última, divertidísimo)... Así, en la primera parte ya se mencionan personajes que aparecen en películas posteriores, y hasta los secundarios que sólo los fans de los comics reconocen (Betty Brant, Robbie Robertson...) son interpretados por los mismos actores (algo no siempre fácil de conseguir) aunque sea para breves papeles (como es el caso del Dr. Connors, que sin duda aparecerá en películas posteriores). Muchos casos no dejan de ser guiños para aquellos que conocen a los personajes de los comics, pero también son útiles puntos de apoyo para desarrollar futuras tramas.

En conclusión, esta tercera película sigue con la tónica habitual del Spiderman de Sam Raimi: entretenimiento familiar (la oscuridad la tendremos que buscar en Batman) y mezcla de romance y acción. En esta tercera parte se ha descuidado algo más el guión (quizá excesivamente ambicioso) pero se ha apostado por la espectacularidad (y es, a día de hoy, la película más cara de la historia, con 250 millones de dólares de presupuesto). Por supuesto, la taquilla está respondiendo al marketing y a la popularidad del personaje. Con este equipo o con otro, tenemos Spiderman para rato.

Conan: Las Aventuras



Comics

Las andanzas de Conan en el mundo del comic (al menos las oficiales) empiezan en 1970, cuando Marvel (una de las dos mayores editoriales de comics de Estados Unidos) comienza la publicación del comic Conan the Barbarian (1970–1993; 275 números). La colección está a cargo de Roy Thomas como guionista, con Barry Windsor–Smith como dibujante. La serie se convierte muy pronto en un éxito, tanto comercial como crítico, y ayudaría a convertir a Marvel en el gigante multinacional que acabaría siendo.

El éxito del comic–book llevó a Marvel a plantearse publicar las aventuras del bárbaro en otros formatos. Así, en 1974 empezaría la publicación de The Savage Sword of Conan (1974–1995; 235 números), con formato de revista (magazine, en la terminología de la industria). Marvel ya había intentado una jugada similar en 1971, con los 10 números de Savage Tales, pero en aquella ocasión el proyecto no llegaría a cuajar. La revista es en blanco y negro, tiene un mayor número de páginas, y combina las historias de Conan con otros materiales, como artículos, historias adicionales, portafolios de artistas… Las llamativas portadas, obra de ilustradores como Boris Vallejo o Esteban Maroto, en las que abundaban los cuerpos semidesnudos (aunque luego no tuvieran nada que ver con el contenido), sin duda también influyeron en el éxito de la publicación. Inicialmente, su periodicidad era bimensual, pero pasaría a mensual a partir del número 20.

Teóricamente, "La Espada Salvaje de Conan" era un comic más adulto que "Conan el Bárbaro" (probablemente, al ser otro formato no se viera sujeto al estricto código de censura de los comics). La realidad es que tampoco había grandes diferencias: en "La Espada Salvaje" podía aparecer ocasionalmente un desnudo femenino y algo de lenguaje malsonante, pero pocos más "elementos adultos" había entre sus páginas. Esto por lo que se refiere a las historietas, porque la presencia de artículos y material similar sí que apuntaba a un público más maduro o adulto.

En "Conan el Bárbaro" se utilizaba la estructura habitual de otros comics Marvel. Es decir, se narraba una historia de forma más o menos cronológica y lineal, con una trama que debía seguirse de número a número. Por su parte, "La Espada Salvaje" mostraba al personaje de forma más aislada: la mayoría de las historias concluían en el mismo número, lo que hacía mucho más interesante el material para el lector no habitual, que podía coger un número al azar y leerlo sin preocuparse demasiado de otros números precedentes. El verdadero fenómeno de Conan como personaje de comic se produce sobre todo por "La Espada Salvaje de Conan", una publicación con un éxito y una permanencia en el mercado realmente única en su formato, y capaz de sobrevivir a momentos de crisis en los que desaparecieron otras revistas de tipo similar.

Estos no fueron los únicos comics en los que apareció el personaje de Conan, pero sí los más importantes, por duración, éxito y calidad. Además de series limitadas y apariciones esporádicas, también habría que mencionar las series King Conan (1980–1989; 55 números), que trataba las aventuras de Conan como Rey de Aquilonia, y Conan Saga (1987–1995; 97 números), intento de reimprimir en orden cronológico historias publicadas anteriormente.

Mención especial debe hacerse para el personaje de Red Sonja, creado por Roy Thomas y Windsor–Smith en uno de los números de "Conan el Bárbaro". Se trata de un personaje original, a pesar de tomar el nombre de una creación de Howard, creado directamente para el comic. El carisma del personaje (al que ayudaría el absurdo bikini de mallas con que la vestirían posteriormente) le permitiría tener tres series propias (de 7, 15, y 13 números), así como protagonizar alguna historia en "La Espada Salvaje", y ser personaje invitado habitual en los comics del Cimmerio.

Autores

Hay tres nombres imprescindibles a la hora de hablar de Conan en el comic: el editor y guionista Roy Thomas, y los dibujantes Barry Windsor–Smith y John Buscema. Roy Thomas y Windor–Smith se encargaron del personaje desde el primer número de "Conan el Bárbaro". La elección del dibujante (entonces relativamente poco conocido y, por lo tanto, barato) al parecer estuvo motivada por lo experimental del proyecto: en la Marvel no se había hecho nada similar y no se estaba seguro de los resultados.

A partir del número 24 de "Conan el Bárbaro", empezó a ocuparse del dibujo John Buscema, un dibujante más experimentado (y que hubiera sido la primera elección para el personaje, motivos económicos aparte). Más adelante, especialmente cuando empezó a ser necesario producir más material (por la existencia de "La Espada Salvaje"), se unirían y probarían más dibujantes, entre los que destacarían algunos como Ernie Chan, Gil Kane, o Neal Adams.

A pesar de esto, son Windsor–Smith y Buscema los dos dibujantes que darían forma a la imagen del bárbaro, especialmente en el caso de Buscema. Sin menospreciar el trabajo de Windsor–Smith, sería la obra de Buscema (quizá porque también dibujó mucho más material) la que acabaría siendo más influyente e imitada por otros autores. El Conan de Windsor–Smith es un simple hombre musculoso, que podría ser el héroe de cualquier relato fantástico. Por su parte, el Conan de Buscema tiene un físico digno de un culturista (estilo también popularizado por muchos ilustradores), una verdadera montaña de músculos y nervios, más cerca del personaje descrito por Howard.

Al principio, se adaptaban sobre todo historias de Howard (en "La Espada Salvaje"; en "Conan el Bárbaro" también, pero por su estructura era más normal tener que introducir material nuevo). En "La Espada Salvaje" también se introdujeron historias de otros personajes del autor (como Kull y Solomon Kane), así como intentos de introducir otros personajes nuevos. También era bastante habitual la conversión de relatos de otros personajes, cambiando al protagonista por Conan, para así poder ponerle a la historia la coletilla de "basado en un relato de R.E. Howard". Una vez se agotan las historias de Howard, se consiguen los derechos para adaptar otras historias de Conan, como las de Sprague de Camp u otros autores, con lo que el material literario de base sigue existiendo.

En los 80, Roy Thomas abandona el personaje y a Marvel, y comienza la peor etapa del personaje. Los editores y guionistas, con Michael Fleisher a la cabeza, se limitan a repetir fórmulas y tópicos, y a exagerar los elementos fantásticos y sobrenaturales, añadiendo cada vez monstruos y criaturas más exagerados (cuando Conan siempre ha sido un personaje relativamente realista). Las ventas se mantuvieron gracias a la llegada de nuevos lectores atraídos por el paso del personaje al cine (sobre todo con la primera película). Sirva como ejemplo de esta decadencia y falta de originalidad la historia El Informador (aparecida en el número 99 de "The Savage Sword of Conan"), que es una copia evidente del relato Nacerá una Bruja, que ya había sido adaptado en uno de los primeros números de la revista.

Por si fuera poco, es en esta etapa en la que Conan aparece en algunos "What If?" (comics que narran historias alternativas del estilo de "¿Qué pasaría si Spiderman se uniera a Los Cuatro Fantásticos?") en crossovers con otros personajes del Universo Marvel, algo a lo que Roy Thomas se había negado (había consentido en publicar un comic en el que Conan se veía trasladado a la Nueva York contemporánea, pero a condición de que no se cruzara con ningún otro personaje de la Marvel). Con Thomas ausente, se abre la veda y así se publican comics en los que Conan se cruza con personajes como Lobezno o Thor, y en los que Red Sonja se confunde con otras pelirrojas ilustres de la Marvel como Jean Grey o Mary Jane Watson.

A principios de los 90, Roy Thomas volvería a ocuparse del personaje, intentando retomar los orígenes "literarios" de los guiones para hacer que Conan saliera de su decadencia. Sin embargo, era demasiado tarde, fuera por los 10 años de baja calidad, o porque el mercado del comic había cambiado y Conan no había sabido adaptarse. Así, "Conan the Barbarian" fue cancelada (teniendo que resolverse la trama en "La Espada Salvaje"). Un par de años después también desaparecería "The Savage Sword of Conan" (aunque se intentó relanzar una revista similar poco después, con la esperanza de atraer un nuevo público).

El Nuevo Conan

En 2003, Dark Horse (una empresa con cierta fama de "independiente", a pesar de ser la tercera editora de Estados Unidos) se hace con la licencia del personaje y empieza a publicar una nueva serie. Además, también reedita recopilaciones de los comics de "Conan the Barbarian" (recoloreados por ordenador), bajo la cabecera de The Conan Chronicles.

La nueva serie de Conan está escrita por Kurt Busiek y dibujada por Cary Nord, cuyos dibujos a lápiz son coloreados directamente por ordenador (sin pasar por el proceso de entintado habitual del comic), lo que les da un interesante y original aspecto. El propósito de esta serie es contar todas las aventuras de Conan en orden cronológico, basándose únicamente en el material de Robert E. Howard y creando sus propias historias para rellenar los huecos (hablan de planificaciones tan a largo plazo como a 10 años, así que parece que apuestan en serio por el personaje). Las historias de la trama principal se han visto complementadas por historias "de relleno" realizadas por otros autores, que han tratado la infancia de Conan o momentos anecdóticos. Entre los autores que han participado o participarán se encuentran nombres tan aparentemente inesperados como Bruce Timm (creador de la serie de animación de Batman) o Mike Mignola (Hellboy).

Además de la serie regular, también se han publicado algunas miniseries, con lo que Conan vuelve a ocupar un lugar importante en las estanterías de las tiendas de comics. Y, si los planes de Dark Horse siguen adelante, el Cimmerio ha vuelto para quedarse.

Superhéroes Reloaded

Todo empezó de nuevo en el 2000, cuando ya quedaban un poco lejos las carreras cinematográficas de dos de los superhéroes más populares. Superman se había estrenado en 1978, y tras una segunda parte decente, había ido cayendo en calidad y popularidad hasta el estreno de Superman IV (1987). El relevo lo cogió entonces su compañero de DC, Batman, que estrenó su primera película en 1989 y siguió la misma tendencia decadente que el hombre de acero, hasta cerrar la franquicia en 1997 con Batman y Robin.

Parecía que el género superheroico estaba de capa caída y no podría recuperarse: si los dos grandes habían acabado cayendo, ¿qué podía esperarse de personajes menos conocidos para el gran público? El fracaso de Spawn (1997) no era muy esperanzador, pero Blade (1998), con su mezcla de acción y cine de vampiros abrió la puerta grande del cine para los personajes de Marvel.

Y entonces llegó Bryan Singer y estrenó X-Men (2000). Singer era un joven director, que había hecho dos películas con moderado éxito (Verano de Corrupción y la fabulosa Sospechosos Habituales), y era una elección inesperada para una película de superhéroes. A pesar de los problemas que le pusieron los productores (imponerle el compositor de la banda sonora, adelantarle la fecha de estreno...), la película acabó siendo un éxito tanto de crítica como de público. De inmediato, se planteó la secuela, que acabaría estrenándose en 2003, con más libertad creativa y presupuesto a disposición de Singer, y resultados aún mejores. La clave del éxito estaba en unos guiones compactos y centrados en los personajes, sin dejar que la acción por la acción dominase la película. Y además, contar con un reparto competente (mezclando algunas caras populares con totales desconocidos), lo que es especialmente importante en una película con tan abundantes personajes. Además, y a pesar de cambios en personajes y detalles, se mantenía el espíritu del comic original y la defensa de la diferencia contra la discriminación.

Por desgracia, las perspectivas para la saga no parecen demasiado buenas, y es una pena porque la de los X-Men es una franquicia que puede dar mucho juego, al no necesitar centrarse exclusivamente en un determinado personaje. A pesar de lo prometedor que resultaba el final de X2 de cara a la tercera parte, el proyecto no empezó con buen pie. De nuevo, discrepancias entre Fox y Bryan Singer acabaron haciendo que el director abandonara la producción y se produjera un baile de posibles directores para la tercera película de los X-Men. El escogido finalmente ha sido Brett Rattner (El Dragón Rojo), del que lo mejor que puede decir es que es un buen artesano, pero sin demasiada personalidad. Aún así, el primer trailer que ha podido verse apunta a cierta continuidad con las películas anteriores, y si se confirma que Rattner (por su amistad con Singer) pretende respetar los planteamientos de este, puede que el resultado no sea tan malo como se temía al principio de la producción.

Tras el éxito de los X-Men, la Marvel presentó al que probablemente sea su personaje más famoso: Spiderman (2002). Durante años se había estado hablando de un proyecto para llevar las aventuras de Peter Parker al cine (se mencionaba el nombre de James Cameron al frente), pero finalmente el proyecto acabó en las manos de Sam Raimi. Raimi es conocido sobre todo por la saga de Evil Dead (Posesión Infernal, Terroríficamente Muertos y El Ejército de las Tinieblas), y ya había hecho una película sobre un particular superhéroe: Darkman (1990). A pesar de contar con un reparto discutible en sus personajes principales, y un villano con un diseño no muy acertado, los resultados fueron espectaculares, especialmente en taquilla (aunque las críticas tampoco fueron desfavorables).

La secuela era inevitable y llegó en 2004. Al igual que sucedió con X2, la película tiene un desarrollo más libre, al no depender de la presentación de los personajes. Hoy por hoy, la de Spiderman parece la franquicia más rentable. Es un personaje muy conocido, sencillo de comprender, y que transmite unos valores que atraen a un amplio espectro del público, mezclando en sus historias aventuras, romance y humor. De momento, las historias de las dos películas han resultado un poco repetitivas en su esquema, y los actores secundarios (villanos incluidos) han estado mejor que la pareja protagonista. Veremos que depara la tercera parte, aún con Sam Raimi al frente.

Después de X-Men y Spiderman, en 2003 llegó el turno del gigante verde de la Marvel: el Increíble Hulk. Y, de nuevo, una elección sorprendente para la dirección: el prestigioso director taiwanés Ang Lee, reciente su éxito con Tigre y Dragón. Lee es un director que se ha especializado en dramas que tratan sobre la represión de las emociones. Y eso fue en lo que convirtió a Hulk, una historia sobre la ira y su represión. La película no funcionó especialmente bien, pues no era lo que la gente esperaba. Es una película larga, de ritmo lento, y con no demasiada acción. Probablemente la gente se esperaba 2 horas de golpes, explosiones y peleas. Ang Lee nos dio hora y media de drama personal y media hora de acción. En mi opinión, así consiguió hacer una película interesante de un personaje que no tenía mucho del que sacar. Tampoco hay que olvidar como razones del fracaso que el Hulk cinematográfico era bastante distinto del televisivo (y mucha gente sólo lo conocía por eso), y el montaje de la película a base de pantallas partidas en muchas escenas (para dar la sensación de estar leyendo un comic), que descolocó a muchos espectadores. Constantemente se oyen rumores de una posible secuela, pero no hay nada en firme y es poco probable que repita el mismo equipo.

Hulk fue probablemente el primer fracaso de la nueva oleada de adaptaciones de comics de superhéroes al cine, pero no sería el último. Para aprovecharse del filón abierto con los superhéroes, parecía que todos los estudios tenían en su cartera de proyectos una película de superhéroes.

Ese mismo año se había estrenado Daredevil, que pasó sin pena ni gloria por los cines. Tampoco era una película tan ambiciosa como Hulk, por lo que el fracaso fue menor. A cargo de un director sin mucha experiencia (Mark Steven Johnson), y al parecer con bastantes interferencias del estudio, los resultados pueden calificarse como de mediocres. La película no arranca mal, con la habitual presentación del personaje y sus orígenes, pero cuando empieza a contar la historia que se supone cuenta la película, todo se reduce a una escena de acción tras otra hasta que sale el cartel de fin. Y es una pena, porque es un personaje interesante, y Ben Affleck no estaba especialmente mal en el papel protagonista (o no tan mal como otras veces): una oportunidad perdida para hacer una película interesante.

Como curiosidad, existe un “Montaje del Director” de Daredevil, con 30 minutos más de metraje (aunque también desaparece alguna escena). Básicamente, la película pasa de PG-13 a R (sistemas de clasificación estadounidenses: básicamente, más violencia y algún taco) y se añaden algunas subtramas e interacción entre los personajes. Sigue teniendo los mismos problemas que el montaje estrenado en cines: tener más metraje o un montaje distinto puede limar algunas imperfecciones, pero no cambiar totalmente una película.

Fuera del universo Marvel, en el 2003 también se estrenó La Liga de los Hombres Extraordinarios. Se trata de una película bastante floja, que coge del estupendo comic original poco más que la idea central (crear un grupo de “superhéroes” victorianos juntando personajes literarios famosos). Pero tras esta brillante idea, en la película no quedan más que unas cuantas persecuciones y combates mientras se desarrolla (más o menos) una investigación para salvar el mundo.

Siguiendo con los fracasos, no podemos olvidar The Punisher y Catwoman, ambas del año 2004. The Punisher no deja de ser la típica película de acción alrededor de la venganza de alguien a quien han matado sus seres queridos: peleas, persecuciones, tiroteos, y un John Travolta bastante bajo de forma (en más de un sentido) como enemigo del Castigador. Aún así, parece que no funcionó mal del todo (sobre todo en el mercado del DVD) y se está planteando la posibilidad de hacer la secuela.

Por su parte, Catwoman es un vehículo para el lucimiento de Halle Berry, que es la protagonista absoluta. Enfrente tiene a Sharon Stone, con un plan malvado totalmente delirante: la pena es que no sea una comedia. Como anécdota, Halle Berry comentó después de ganar el Oscar que a lo mejor no hacía de Tormenta porque quería dedicarse a trabajos “más serios”. Tras los resultados de Gothika y Catwoman, en seguida quedó confirmada su participación en la tercera parte de los X-Men.

También habría que mencionar Hellboy (2004), que no es exactamente un superhéroe típico, dirigida por el mexicano Guillermo del Toro, y protagonizada por un Ron Pearlman que parece haber nacido para hacer ese papel. Se trata de una película de aventuras sobrenaturales que, si bien no es especialmente original, es francamente entretenida y tiene un diseño de producción calcado a los comics de Mike Mignola. También tenemos su correspondiente “Director’s Cut” con unos 10 minutos más de duración, que no cambia mucho en la película pero tampoco molesta. Teniendo en cuenta que este es un proyecto bastante personal de Guillermo del Toro (rodó Blade II para demostrar a los productores que podía rodar esta), no sería descartable que volviera a las aventuras de este demonio rojo cazador de monstruos.

Una derivación de las películas de superhéroes es lo que se conocen como “spin-offs”. Se trata de películas (o libros, o comics, o lo que sea) centradas en un personaje concreto (normalmente secundario) de otra película. Así, prácticamente desde el estreno de X-Men lleva hablándose de hacer los correspondientes spin-offs dedicados a Lobezno y a Magneto (mostrando a un Magneto joven, eso sí). Sin embargo, el primer spin-off que se ha estrenado ha sido Elektra (2005).

Inmediatamente tras el estreno de Daredevil se empezó a hablar de hacer una película dedicada a Elektra (personaje que también había alcanzado popularidad en el comic de forma similar), protagonizada por la televisiva Jennifer Garner (Alias). A pesar del relativo fracaso de Daredevil, y confiando en la creciente popularidad de su protagonista, el proyecto siguió adelante. Por desgracia, el resultado es aún mucho peor que Daredevil: la trama es previsible y los personajes poco interesantes, y Elektra se queda en una película cutre de ninjas.

Tras cinco años de completa hegemonía de la Marvel en las pantallas de cine, en 2005 la DC decide entrar en el combate: llega Batman Begins. La Warner decide revitalizar una de las franquicias que más éxito tuvo en su momento, y decidé comenzar de nuevo desde cero (fenómeno que tampoco es extraño en el mundo de los comics). El encargo lo recibe Christopher Nolan (Memento), y las arcas de la productora se emplean a fondo en conseguir un reparto espectacular. El tratamiento de la historia, realista y alejado totalmente de Batmans anteriores, pone al hombre murciélago de nuevo bajo la luz de los focos. Y esto sólo ha sido un inicio, no cabe duda de que la saga continuará.

La Marvel contraataca el mismo 2005 con una película y unos personajes totalmente diferentes: Los Cuatro Fantásticos. La película de la familia más famosa del mundillo superheroico se queda en un distraido entretenimiento familiar, sin grandes alardes, pero que se deja ver.

Por supuesto, las adaptaciones de comics de superhéroes al cine no van a parar. A las secuelas previstas o previsibles (X-Men 3, Spiderman 3, Batman), hay que añadir nuevos personajes dispuestos a vestirse de uniforme y defender a los oprimidos. Después de Batman, otro personaje que “resucita” es Superman. Bryan Singer, después de crear a los X-Men para el cine, tiene el reto en Superman Returns de trabajar con un personaje más conocido y con una imagen cinematográfica ya existente. También se acerca Ghost Rider (con Nicholas Cage, del director de Daredevil), aunque ya ha sufrido algunos retrasos en su fecha de estreno y más lejos en el horizonte están Wonder Woman (de Joss Whedon), Iron Man, y quien sabe cuantos proyectos más. Más parado está el proyecto de Watchmen, una adaptación difícil y que ahora mismo no parece tener ningún estudio dispuesto a hacerla.

¿A qué se debe que en lo que llevamos de década hayan pasado más personajes del comic a las pantallas que prácticamente en el resto de la historia del cine?. Un elemento definitivo es el de los efectos especiales: sólo recientemente los avances tecnológicos han permitido mostrar en pantalla lo que se podía ver en las viñetas. No hay más que comparar los espectaculares efectos de Spiderman 2 con los de las películas para TV que se hicieron del mismo personaje a finales de los 70. Obviamente, no hay color.

Por supuesto, también está el poco riesgo que demuestran las productoras. Cuando a una de ellas le sale bien una jugada, todas las demás (y también ella misma) quieren repetirla y que les funcione. Y eso ha pasado con los superhéroes, al igual que ha pasado con otros géneros (épicas históricas, por ejemplo). Y la crisis de ideas que sufre el cine de Hollywood ha encontrado un nuevo filón con las adaptaciones de comics. No olvidemos tampoco que no sólo de superhéroes vive el comic, y películas tan distintas como Camino a la Perdición, Ghost World, Una Historia Violenta y Sin City también se basan en comics.

Además, habría que entrar en análisis más profundos, pero parece evidente (y así se lo oímos en Spiderman 2 a la Tía May) que esta sociedad está en un momento en el que necesita héroes, y en que triunfa el cine de escapismo puro y duro.

Curiosamente, además, el fenómeno de los superhéroes se ha escapado de las simples adaptaciones. Así, podemos encontrar películas con guiones originales que tratan el tema, como El Protegido (2000) o Los Increíbles (2004), aunque estos últimos deben mucho a los Cuatro Fantásticos. Y está en producción Las Asombrosas Aventuras de Kavalier y Klay, basada en la novela de Michael Chabon que narra la historia ficticia de unos creadores de comics en los años 30-40.

También habría que destacar que el éxito de las películas de superhéroes no se ha limitado a la taquilla, sino que ha dado varias películas de calidad más que notable (X-Men, Spiderman, Hulk, Hellboy, Batman Begins). Curiosamente, esto ha sucedido cuando en la silla del director se ha sentado un director con personalidad, con ideas propias y con algo que contar. Cuando el director ha sido un simple asalariado de la productora, los resultados han sido más bien flojos. Es decir, como sucede con cualquier película, adaptación o no de un comic de superhéroes.